| Los procesos vitales
son muy dinámicos y están sujetos a un flujo permanente
de energía, agua y nutrientes. En la naturaleza estos procesos
ocurren constantemente, permitiendo así el desarrollo de sistemas
vivos dinámicos y estables. Debido a las características
específicas de clima, topografía y suelo, en el trópico
húmedo se han ido generando bosques como vegetación característica
que responde perfectamente a las particularidades propias de estas regiones.
La regeneración, recuperación y renovación de estos
sistemas funciona mediante procesos sucesionales, dentro de los cuales
cada especie ocupa durante cierto tiempo un espacio determinado y cumple
un papel específico en función del sistema. En el transcurso
del tiempo cada especie - cumpliendo su función - crea condiciones
para otra especie (más exigente) que le sigue y que asegura la
dinámica requerida de energía, agua y nutrientes. El resultado
es que la naturaleza crea sistemas cada vez más complejos y con
más vida.
En un lugar chaqueado (desboscado), en lugares aluviales, al principio
suelen predominar especies como el Ambaybo (Cecropia spp.) y la Balsa
(Ochroma pyramidale). En el transcurso de los años llegan a predominar
otras especies hasta que (sin intervención del hombre) se establezca
nuevamente un bosque primario. Cuando se pretende obligar a la naturaleza
a que se quede en un mismo estado durante mucho tiempo, que es el caso
de nuestra agricultura de monocultivos, la naturaleza reacciona mediante
las llamadas "enfermedades", "plagas" y "malezas".
Todos ellas son sin embargo meros indicadores de que nuestra agricultura
no es adecuada. Cuando insistimos en mantener un solo cultivo en un mismo
lugar, aparecen estas "enfermedades", "plagas" y "malezas",
y nosotros empeoramos la situación al combatirlas mediante agroquímicos
tóxicos. Al no entender lo que es la naturaleza, en vez de participar
en la dinámica natural, que siempre trata de desarrollar sistemas
complejos con el resultado de más vida y suelos más fértiles,
la combatimos aplicando insecticidas, herbicidas y fungicidas.
El entender y aprovechar los principios de la sucesión
natural nos proporciona una producción agroforestal abundante sin
fertilizantes químicos, y sin la necesidad de combatir "enfermedades"
y "plagas".
Los principios de la sucesión natural de especies han sido formulados
y presentados por el Sr. Ernst Götsch durante sus estadías
en Bolivia y han sido publicados en la "Guía para el Establecimiento
de Sistemas Agroforestales". .*
* MILZ, J. Guía para el Establecimiento de Sistemas
Agroforestales, DED - Bolivia 1997
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